martes 21 de octubre de 2008

Antología de Cuentos

Miércoles de Ceniza

Nº de Páginas: 101
USFX Publicaciones
Sucre - Bolivia

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sábado 20 de octubre de 2007

El viejo

A las cinco y media de la mañana el viejo se levanta, se pone un abrigo muy gastado y sale del pequeño cuarto oscuro.
El patio en penumbras apenas permite distinguir los muros blancos y algunas piedras del piso. El viejo respira profundo del aire frío que lo envuelve, levanta el cuello de su abrigo y camina hasta la torre. Con los pies entumecidos va remontando las escaleras de piedra desgastada. Arriba, con dificultad atraviesa los grandes mecanismos alcanzando la manivela. Se frota las manos y con energía procede a darle cuerda al reloj.
Seis menos cuarto, el pueblo despierta y se pone en movimiento. El viejo regresa a su morada y cierra la puerta.

Todos los días se repite la misma rutina, el viejo que se levanta, se abriga, sube las gradas y le da cuerda al reloj, el único del pueblo, el instrumento de conexión de los habitantes con el tiempo.

La gente nunca se preocupó por el tiempo, siempre estuvo ahí, como atrapado dentro de los engranajes y números del reloj. Sólo miraban la torre y eso era suficiente para saber qué era lo que tenían que hacer, y a que hora debían hacerlo.
Nadie conocía al viejo, nunca había sido visto en las calles, en realidad todos en el pueblo ignoraban su existencia. Sin embargo, él estaba ahí, debajo de la torre y del reloj.
Las estaciones pasaban, los niños crecían, los ancianos morían. El pueblo, el reloj y el viejo, transcurrían en una relación íntima y necesaria.

Las hojas dejaron de caer y los árboles esqueléticos de la plaza parecían estatuas, eran las seis de la mañana y la puerta permanecía cerrada. A las ocho, el sol estaba arriba, pero el viejo no salía. Al medio día sopló un fuerte viento que llenó de polvo los manteles blancos de las mesas. A las tres de la tarde, el reloj se detuvo, el viejo había muerto.
Unos se paralizaron con la tasa de café en la boca, otros se quedaron mudos en medio de una conversación, los demás no despertaron de la siesta.

El pueblo perdió al tiempo y se quedó detenido en ese invierno que seguramente nunca terminaría.
Aladino

De lugares y negocios

Hay un lugar, hay objetos, donde los sueños, los pensamientos y los recuerdos se amontonan y se guardan; puede ser en un cofre, un baúl, una caja de cartón, un sobre Manila, una envoltura de chicle, un estuche geométrico, un cargador de ametralladora, un estuche de guitarra.

Todo depende del tamaño, de la comodidad y el uso que queramos darle y donde tengamos pensado llevarlos, todo depende donde queremos guardarlo, todo depende de la cantidad, del valor que le tenemos a lo que queremos guardar, todo depende que tan peligrosa y radiactiva sea lo que queremos seguir atesorando.

Hay algunos que le ponen mil candados, hay otros que apenas costuran un broche y zas!! ya está cerrado; hay otros que compran Dobermanes furiosos de dos cabezas y de mal carácter, babeando lavaza de sus hocicos y disparando fuego por los ojos , hay otros que cada un tiempo lo abren y dejan ventilar (por el olor a muerto me dijeron), hay otros que se lanzan al mar, con su baúl como barco y su conciencia como vela, por lo general ellos no vuelven; hay otros que lo guardan y llevan en el fondo de cada botella de alcohol que destapan, de cada frasco de tinner que inhalan, o en el temblor de cada madrugada que soportan.

Hay otros que lo llevan sujeto al nudo de la corbata, o revuelto en las hojas dentro de su portafolio; otros los llevan mezclados con los stickers de su micro, de su trufi, de su taxi o de sus carrito de pastillas. Otros los tienen entre rejas al igual que ellos, o dentro de cada tranquilizante que los obligan a tragar.
De otros se les escapó en los ojos, o en las manos, o en las piernas que perdieron, o en los hijos o los padres o los amores que se fueron.

Hay un lugar, hay objetos, donde los sueños, los pensamientos y los recuerdos se amontonan y se guardan… yo simplemente lo vendí.
Trozz

El papel de galán

Es hora de levantarse, no importa la hora, hoy es mi día de suerte, es un buen momento para sacarme a pasear.
Pero en Sucre ha empezado un frente frío… pero nos vamos por la acera del frente, pero es lo de menos, salgamos rápido, dejemos al recuerdo atrás y busquemos imágenes nuevas, dejemos que los objetos nos muestren el camino o un buen par de muslos que nos lleven al paraíso. Por eso existe la frase dos tetas jalan más que dos caballos, vamos abrazados a ellas que nos enseñen el destino.
Es mejor que me ponga una bufanda no vaya a ser que esté con mi vela colgando cuando quiera arrebatar un beso a mi amada, además la chompa con cuello tortuga esta desbocada y si bien ataja un poco el frío lo deja pasar lentamente por su naturaleza, pero estoy tardando mucho sería bueno que empiece a cantar alguna piecita, para no perder las pilas… no, ni ahí, esta noche no. Esta noche no necesito, esta noche es diferente, no creo que sea necesario ni siquiera que saque las llaves de mi casa, eso sería una falta de optimismo. Vamos, esta noche me espera el destino y mañana el desayuno es para dos. Un buen café, unas tostadas con dulce de leche, un poco de quesito, intercalado de unos besos tiernos bien dosificados, la frescura de la mañana…paciencia, por el momento, hay que ponernos pitucos, lo único que me tiene que importar, es que esta noche no duermo sólo, hay que usar los zapatos sin talón para hacer mas fácil la situación a la hora de la hora, pero si ponen alguna salsa, o merengue, o música axe estos zapatos incomodan mucho y los talones de las medias quedan sucias y si la batalla es dura las medias acaban con una ventana que en la mañana el sol las pone en evidencia y nunca existe una buena explicación. Ya bueno, bueno, pero estamos divagando mucho, ya, entonces, el pantalón despintado, los zapatos sin talón pero con unas buenas medias negras, listo, siempre me olvido de buscar esas camisas que usan broches y no botones, hoy necesito arrancarme la ropa, en días como estos en que la energía me sonríe tengo que estar preparado no vaya a ser que me encuentre con mi destino y lo único que pueda hacer es quedarme a disfrutar algún rastro de perfume… si ya me la imagino, toda radiante, envuelta por las mil y un miradas, y yo al frente con la red lista y el garrote en la mano y ella con su andar hipnotizante que desorbita la mirada, hacia la izquierda y a la derecha, otra vez a la izquierda, otra vez a la derecha, pero en un descuido en ese afán de coquetería va pisar mi red, y cuando la tenga atontada después del primer golpe le digo con serenidad y la voz engolada “te amo, te amo, no, no te rías en serio te amo”, hay que estar practicando “te amo, yo se que esto es repentino pero no puedo negar el mandato del corazón”. Si, está perfecto, no hay mujer que me pueda decir no, ahora una camisa suelta, la tanga adecuada para estas fechas importantes, me echo algo de perfume, pero tampoco todo el cuerpo, hay que tener siempre el cuidado de no poner en las partes que ella va a disfrutar con sus besos porque a veces el perfume si bien huele rico, no es siempre de buen sabor. Listo, una bufandita para el frío con la chamarra que combina con todo, y listo, ¡soy toda una monada!, ¡que papito estoy!, es hora de moverme, es hora de salir a cazar, es hora de echar a los perros y encontrar a una foxy lady. Vamos a ejercer el papel de galán…eso … el papel de galán…hay que ejercer el papel de galán …y cómo es el papel de galán?… el papel de galán…el papel de galán…el papel es lo que cuenta…el papel… la actitud… el papel…el galán… cómo es un galán?…un galán… actitud …papel… cómo es un papel?... blanco… es… liso… y galán?... cómo es un galán?... el peinado, el peinado… brillo… galán… liso…peinado liso… papel… blanco…peinado… el papel de galán: vamos por buen camino… el papel de galán… que más?... blanco… blanco?...cama…cama?...blanco… sábanas… …blanco? …Ariel, Ariel… Ariel es más blanco… y cuál es tu nombre… Don Edmundo… si, si , si… pero cuál es tu seudónimo?... Darío Ariel…Ariel, ves, ves… ves ya se está armando… entonces… la clave para el papel de galán es…hay que unir hermano…así… así ágiles… que tenemos? ...papel… blanco… liso… peinado… sábanas... cama… la cama es lisa… el peinado es brillante…bien… que más es brillante… Ariel en la cama lisa bien… Darío Ariel en la cama blanca lisa con buen peinado y actitud…bien…entonces… Don Edmundo en la cama blanca lisa con buen peinado y actitud… que más faltó? …brillante… eso… entonces…tenemos…Una brillante actitud es que Don Edmundo se acueste en la cama se cubra con sus sábanas blancas y cuide el buen peinado.
Si ves! El papel de galán reside en…reside en… en…dormir hermano en dormir… Por eso mejor me quedo. Buenas Noches.


Don Edmundo

miércoles 4 de julio de 2007

Huelga

Carolina León(invitada especial)

La mañana en que las madrastras cansadas de tanta humillación decidimos unir fuerzas n una huelga de brazos caidos, los cuentos de hadas colapsaron unos entre otros en busca de una identidad perdida.

Por la convivencia diaria la venda de amor de los ojos de los príncipes se cayó, descubrieron uno a uno y de acuerdo al cuento que: Blanca Nieves era solamente una mujer hermosa que disfrutaba de la sospechosa compañía de siete enanos; la Bella durmiente sufría de depresiones severas que no le permitían levantarse por las mañanas hasta bien entrada la tarde y aquella que convirtió un sapo en príncipe había desarrollado un trastorno con matices zoofilicos, sin dejar de nombrar a Cenicienta cuyos hábitos de limpieza enfermaron a todas las criadas que atendían el palacio.


Despojados de dragones, embrujos y maldiciones, los días trascurrieron interminables hasta que buscando actividades de alto riesgo iniciaron guerras entre reinos que no les pertenecían.


Los grandes salones de baile perdieron el esplendor al dejar de reunir a toda la comarca pues los motivos para festejar se habían acabado. El día que el temor se alejo de sus vidas la felicidad del triunfo se fue con él.


Los sabios buscaron entonces nuevos antagonistas que pretendían reemplazar a la maldad encarnada en cuerpos de mujeres insatisfechas. Pero la maldad masculina que buscaba poder era menos manejable y mas peligrosa que las mujeres que solo buscaban un lugar y ese “algo” que sentían que les pertenecía.



Grandes manifestaciones, recolección de firmas y gente en las calles apoyando la petición de las madrastras, pero los reyes se comportaron de manera inflexible y quedó fuera de agenda la reivindicación tan añorada.


La situación se tornó imposible, la perfección rutinaria agrió los corazones aventureros e intentaron derrocar reyes para instalar nuevas jerarquías y poco a poco al desaparecer el mal, sin objetivo común el bien desarticuló a sus aliados en busca de causas nobles.


Los campesinos que querían adoptar princesas perdidas, al encontrarse con trámites burocráticos e interminables abandonaron sus tierras y salieron a la realidad cruel y despiadada buscando un destino mejor…


Las madrastras de los cuentos cansadas de tanta anarquía, nos reunimos para analizar las peticiones, no logramos comprender porque nos negaron los puntos, si eran peticiones concretas, bastante lógicas y justas:


Estamos cansadas de ser asesinadas cada noche para el regocijo de niñas que no saben valorar la importancia de conocer lo que se desea con todas las ansias.


Que si logramos manipular a reyes que se entregaron al desenfreno, fue por la debilidad de su carácter y por habilidades propias que deberían ser reconocidas cuando llega el tiempo del recuento de daños.


Que las caretas de frialdad esconden corazones grandes que necesitan amor…


Que no todo lo que se dice de nosotras es cierto, por lo que:


¡Las madrastras de los cuentos de hadas exigimos el derecho de la duda!

sábado 23 de junio de 2007

Vendo

Fernando López Serrano

¡¡Vendo!! ¡¡Vendo!!
Vendo mi fiebre de sábado por la noche
adquiera en combo: mi red para atrapar fantasmas y mis lagañas de perro
vendo mi pantalón estilo nevadito y mi chaleco flecado de cuero
mi arete en forma de calavera y el collar de esqueleto
mi tenis de caña alta y lengüeta extra gigante
mis carpetas de matemáticas con todo el Baldor ya resuelto
mi mochila con un reloj gigante que adorna maravillosamente, que aguanta todo tipo de golpe y funciona con una sola pila
el cocacho y por ende el chichón, regalo de un cura.
tres cabellos de la zona de la patilla y el raspón de mi primer día en la escuela de fútbol.
Vendo mis días de militar mas su uniforme…eso mejor se lo regalo
vendo mis primeros latidos de escuelino enamorado
mis mañanas de carnaval y mis noches de “noche buena”
vendo la colita de mi cabello estilo “colita de caballo”
mis manillas de hippie y mis pantalones pachucos
mi melena de metalero y mis rulos de trovador
Las tasas sobre el mantel y la lluvia derramada(1)
vendo todo mi pasado y parte de mi presente a precio módico y con descuentos.
Llévese casero, llévese todo
puede probarse si quiere,
llévese joven talvez a usted le sirva
lleva mi amor, llévatelo …

…¿No?...
entonces te cambio tu doloroso “adiós” por un “no me iré nunca”…

- No.


1. Cerati, Gustavo; “té para tres”

Observada

Alejandro González Romero

Sale de casa, cruza la acera, se para en la esquina y espera a que llegue el micro. Sube, paga, mira en busca de un lugar vacío, un joven le ofrece el suyo y ella lo acepta. Pasa largo rato perdida en las imágenes que pasan del otro lado de la ventana sucia del automóvil sin ver ni una sola vez al chico que tan caballerosamente le había dado un lugar donde sentarse.
Al fin llega a su destino, baja en la plaza oscura se sacude la falda porque se le hizo un doblado a la altura de la rodilla. Se percata de que uno de los tiros de su zapato está desamarrado, entonces se agacha para atarlo y de repente, se siente observada por alguien.
Se da la vuelta pero no consigue ver a nadie, termina de incorporarse mira el reloj: aún es temprano.
Se sienta en una de las bancas de cemento que hay en esa plaza y enciende un cigarrillo pero de pronto se vuelve a sentir observada y desliza el cigarrillo a un lado de su cuerpo para evitar que sea tan notorio, no vaya a ser que sea algún pariente suyo, uno nunca sabe, un tío, un primo tal vez; no hay que descartar la posibilidad de que el padre o la madre podrían estar por ahí, quién sabe con que razón.
Es sin duda un fastidio no poder fumarse un cigarrillo con tranquilidad, tener que estar pendiente a que nadie la vea, bueno, nadie que podría ser un problema. Debería poder fumar abiertamente, si al fin y al cabo, fumar no es nada, reniega del hogar en el que le tocó vivir pero deja de atormentarse conforme su cigarrillo se consume.
Desde hace un buen rato que ha dejado de sentirse observada, eso la tranquiliza, además la noche está a punto de tomar dominio completo, una pequeña lucecita aún refulge detrás de la cordillera pero ya es un vago fueguito que no puede opacar más a las estrellas que ya dominan el firmamento.
Vuelve a mirar el reloj, ya sería hora de que llegue pero ella aún se ve sola en aquel banco frío, los niños más rezagados pasan corriendo hacia las casas de ese barrio, regresando de la escuela atrasados por las distracciones cotidianas: las pepas, los tilines; con las manos aferradas a los tiros de la mochila que rebota en la espalda a causa del trote.
Un perro se le acerca meneando la cola y a ella no le disgusta algo de compañía, pero tan pronto lo comienza a acariciar, siente con más furia la aguda mirada de alguien, la presiente hacia el lugar donde para el micro, está convencida que viene de ahí pero no hay nadie, ni el dueño o dueña de la mirada, ni la persona a la que ella espera. Sólo está el perro que ha dejado de menear la cola y da un par de ladridos dentro de su boca antes de correr tras una jauría que persigue a una hembra sin duda en celo. Ella ve la comparsa, el más grande por delante persiguiendo a la pequeña imitación de pastor alemán, repartiendo mordiscos y gruñidos cada tanto a los otros perros que osan acercarse demasiado a la hembra – así pasa siempre – piensa mirando la escena pero con la cabeza más metida en las grescas que ella misma ha provocado un par de veces en su colegio, dejando que sus pretendientes de momento de partan la cara a puñetes a la salida del colegio.
La mirada no ha cesado desde que comenzó a ver a los perros, las mejores miradas no se detienen nunca, o pareciera que no piensan hacerlo, pero a ella la han dejado de mirar, desde que ha llegado esa chica nueva a la clase ya no la miran tanto como antes, pero ella tiene otras estrategias y al final consigue siempre algo de atención. Sin embargo, extraña la estelaridad de las noveluchas que se forman en el colegio, el deseo encontrado de dos o más amantes que la persiguen y la miran, y la miran y no dejan de hacerle sentir observada y deseada. Piensa en eso y no puede evitar desabrocharse un botón de la blusa con la esperanza de que la mirada persista. Pero sólo queda la noche, la mirada se esfumó hace un par de minutos.
Y la persona a la que espera está atrasándose mucho, quien sabe y se desanimó, tal vez lo haya atrasado el tráfico, hay que tomar en cuenta las distancias, pero bien, de seguro llegará pronto; por ahora le queda un cigarro, están aun los perros dándole vueltas a la perra y regando el lugar con gruñidos y tiene esa sensación de que la miran de rato en rato, con eso le basta por ahora.
Cruza las piernas y las aprieta: la mirada ha regresado, más intensa, más provocativa. Enciende el último cigarrillo que le queda y se muerde los labios tras cada bocanada. Se despierta, se excita, se despabila; la mirada la llena de confusión, no sabe si la reprende o la admira; si la repudia o la desea. Como quiera que sea, la sensación es fuerte, libera las piernas y pone ambas manos sobre el banco y sube una de las piernas hasta darle la vuelta para quedar como montada sobre un caballo. La falda ha subido a una cuarta de la rodilla, ella lleva la cola para atrás y saca pecho, levanta un poco el cuello y sonríe sintiendo esa sensación de ser observada. La blusa es desabrochada nuevamente, sabe bien que sus pechos ya son maduros y se enorgullece de su tamaño y forma, era buen momento para exhibirlos.
¿Qué haces? – le dice la voz de la persona esperada – ella lo mira y le pide que vayan pronto a su cuarto, que lo estuvo esperando mucho tiempo y se había imaginado muchas cosas; lo anima, lo despierta, lo excita, ambos invaden la cama con un hambre lujuriosa que no logra ser satisfecha por ella debido a la edad y falta de experiencia de su amante. Pero nada importa, ni siquiera si la mirada que la perseguía no era real, la sensación de haber sido deseada y observada es más que suficiente para ella.
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© Miércoles de Ceniza, 2007. Sucre - Bolivia